Parecen iguales, pero son muy diferentes…

Plagio de contenido y cómo enfrentarlo like a badass

El título del blog proviene de una experiencia que ocurrió con algún cliente: precisamente es el copy principal de una imagen que se creó para una publicación, la cual (después de bastante tiempo) descubrimos rondando por las redes sociales modificada y sin créditos al autor original de la misma, y no una sino múltiples veces, ocasionando así un ¡plagio masivo!

Y sí, ese es el tema de la entrada de esta semana: el plagio de contenido en internet.

Desgraciadamente el plagio es algo que ocurre siempre y parece que nunca tendrá fin: es bastante común que el contenido que generamos (ya sean blogs, textos, contenido visual o multimedia) se preste al robo y sea replicado de manera parcial, alterada o hasta descaradamente total, y ¡oh sorpresa! También nosotros en algún punto hemos incurrido en el plagio sin tener conocimiento o, si no tienes vergüenza, con consciencia de ello.

No es inofensivo, pues atenta contra la propiedad intelectual y afecta nuestra estrategia de posicionamiento en temas de marketing, y de lado personal, el hecho de que el contenido que creamos con tiempo y esfuerzo se vea minimizado por un copy-paste ajeno nos causa enojo y es una falta de respeto.

Vayamos por partes: definición de plagio y sus consecuencias

El término plagio es, en resumidas cuentas, la acción y efecto de plagiar: a su vez, el verbo hace referencia a copiar en lo sustancial obras ajenas, haciéndolas pasar como propias. Ya en nuestra área, el plagio es usar, robar y atribuirnos contenido ajeno (ya sea textual y/o visual) sin citar o acreditar de manera explícita a los autores originales y, obviamente, sin autorización.

El robo de contenido se ve reflejado en acciones como:

  • De entrada, no citar u omitir la fuente de origen de información, datos y contenido.
  • El clásico copy-paste: copiar y pegar parcial o enteramente texto o contenido de terceros, manteniendo la misma estructura que el original o modificando palabras por sus sinónimos sin pensarle mucho.
  • Recurrir al auto-plagio, que sería reciclar contenido propio de algún viejo post.
  • Usar recursos visuales (imágenes o gráficos) sin citar al autor o fuente, sin consentimiento y sin haber comprado anteriormente los derechos.
  • El robo de ideas para hacerlas pasar como nuestras.

Pero, ¿cómo estos actos pueden resultar en algo grave? Además de que la reputación del plagiador se va hasta los suelos, perdiendo credibilidad y quedando como alguien sin creatividad, que engaña y roba, los creadores de contenido original se ven afectados de diversas maneras:

  • Se puede perjudicar el posicionamiento del sitio que publica el contenido original, haciendo que su visibilidad en las búsquedas de Google se opaque.
  • Los motores de búsqueda de Google pueden tener problemas al rastrear la información, y en los ranking de búsquedas no podrían determinar cuál de los diferentes sitios donde el contenido se encuentre duplicado es el más relevante.
  • Si el contenido original es replicado numerosas veces puede ocurrir un problema de indexación del sitio donde se publica, pues los motores de búsqueda se tomarían demasiado tiempo buscando entre tanto contenido repetido.
  • Como consecuencia de lo anterior, Google puede sancionarte si te denuncian por alojar propiedad intelectual que se ha replicado y removerte de los resultados orgánicos de las búsquedas. Así es, ¡sancionarte por tu propio contenido!

¿Cómo saber si me han plagiado contenido?

Un ejemplo real del plagio de contenido: se tomó sin autorización una imagen, y con mínimo esfuerzo modificaron textos, estilos y eliminaron elementos gráficos del contenido original, hasta el logo del propietario intelectual

Una manera de saber si has sido víctima de robo de contenido es apoyándote en herramientas creadas específicamente para buscar propiedad intelectual duplicada y/o robada. Google en primera instancia es una manera fácil y rápida de comprobar nuestras sospechas mediante el copy-paste parcial o total de nuestro contenido en el buscador, y en el caso de las imágenes se puede realizar un reverse image search (o lo que es en nuestro bello español una búsqueda inversa de imágenes): al hacer clic derecho sobre nuestra imagen se selecciona “buscar imagen en Google” y te abrirá otra pestaña con los resultados más similares a la búsqueda.

Ahora bien, existen herramientas que han sido refinadas para la búsqueda y detección exclusiva de propiedad intelectual robada: en el caso de textos una buena opción es Plagium o Viper; con imágenes un buen sitio es TinEye, que muestra todos los tamaños y fechas desde que la imagen buscada fue creada o subida en internet. Ya para todo el contenido en nuestro sitio web es bueno checar continuamente en programas de analítica web que nos indique contenidos que hayan sido publicados o republicados.

¡Creo que han plagiado mi contenido! ¿Qué debo hacer?

Lo has descubierto. Lo has comprobado y has encontrado evidencia. Efectivamente, ¡has sido víctima de plagio! Ahora que te has cerciorado de que tu propiedad intelectual fue robada puedes hacer dos cosas: no hacer nada o denunciarlo. El no proceder puede ser opción si analizas la gravedad del asunto y ves que no te afecta en tus rankings.

Pero, si  es un caso grave que atenta a la propiedad intelectual y los derechos de autor y no te quieres quedar de brazos cruzados, debes hacer los pasos que se enuncian a continuación:

  • Primero, tratar de contactarte con el que está incurriendo en el delito y pedirle amablemente que baje el contenido robado o que te de los debidos créditos. Si le explicas los motivos por los que te pones en contacto y dejas en claro que sus acciones te perjudican (por ejemplo, en tu estrategia y posicionamiento) puede que lo comprendan y bajen el contenido: hay ocasiones en las que el plagio sucede por desconocimiento. Debes dejar en claro que el contenido original duplicado es el que se enfrenta a las penalizaciones de Google.
  • Segundo, si el autor intelectual del plagio no responde es bueno intentar dejar clara la autoría de la propiedad intelectual robada en el sitio del infractor, avisando a los seguidores del ladrón que ese contenido ha sido plagiado. Por lo menos debemos hacer todo lo posible para que se sepa la verdad, ya sea comentando en sus redes sociales, publicaciones y entradas de su sitio web, para ver si de alguna manera el plagiador se rinde y cede a tus peticiones.
  • Ahora, si ya la desfachatez es muy grande y no ha respondido por las buenas toca denunciarlo con Don Google como una infracción de derechos de autor. Se puede hacer desde las Google Webmaster tools, cuyo proceso consiste en rellenar un formulario con nuestros datos, la dirección original, la copia, detallar la infracción, etc. Así, formalizamos nuestra denuncia haciendo que Google penalice a los que nos roban nuestra propiedad intelectual removiéndolos de las búsquedas y los resultados orgánicos.

En algunos casos esta denuncia puede llegar hasta tribunales, pues si nuestro contenido está registrado y protegido bajo las leyes que protegen los derechos intelectuales de autor, están violando la ley y se puede proceder penalmente.

Aunque todo el panorama que involucra al plagio sea poco alentador, y el ver cómo nuestro trabajo y esfuerzo es tomado tan fácilmente por otros, sólo nos muestra que, en todo lo malo siempre hay cosas buenas para rescatar: significa que el contenido que generamos es de gran calidad, estamos haciendo las cosas bien y estamos llegando a muchas personas (algunas con mala fe que se roban nuestras ideas, cabe mencionar). Esto debe ser gran motivador para no frustrarnos, proteger el contenido que creamos y seguir creando con creatividad y originalidad.

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